A
principios de la década de los 70 (1973-1975), el doctor
Carlos Miyares Cao, especialista en Farmacología y Ginecobstetricia,
en unión del dermatólogo Manuel Táboas,
se interesaron también en el tratamiento de la psoriasis.
El
interés lo suscitó la esposa de un paciente con
vitíligo —que en esos momentos se encontraba en tratamiento
con la Melagenina— quien les comentó que "ya que
han encontrado en la placenta humana una cura para el vitíligo,
deberían tratar de hallar alguna sustancia eficaz para
el tratamiento de la psoriasis".
"Ocurre,
les dijo, que mi padecimiento de psoriasis ha desaparecido durante
el período de gestación de cada uno de mis embarazos".
Rememorando
aquel suceso, el doctor Miyares Cao confiesa que aquella afirmación
se convirtió en un detonador para iniciar las pesquisas
en torno a esa enfermedad.
Comenzaron
de inmediato una búsqueda bibliográfica que los
llevó a encontrar que, efectivamente, un 80 por ciento
de las mujeres psoriáticas no presentan manifestaciones
clínicas de la enfermedad durante el embarazo.
De
igual forma, procedieron a realizar una encuesta entre los pacientes
con psoriasis que asistían a la consulta de Dermatología
del profesor Táboas en el Hospital Calixto García
de Ciudad de La Habana, "y también pudimos comprobar
que el 80 por ciento de estas pacientes refirieron que les desaparecía
la enfermedad en el período de gestación.
Con
estos antecedentes, el doctor Miyares comenzó a realizar
ensayos en el Laboratorio de Investigaciones sobre Farmacodinamia
de la Reproducción, que dirigía en el Hospital
Ginecobstétrico Ramón González Coro",
buscando el factor que en la placenta pudiera actuar sobre la
piel de la mujer psoriática embarazada y anular los síntomas
de la enfermedad.
Luego
de múltiples ensayos farmacológicos en animales
de laboratorio, aisló del tejido placentario una sustancia
lipídica capaz de disminuir el grosor de la epidermis
de la cola del ratón, técnica que se utiliza internacionalmente
para evaluar los medicamentos antipsoriáticos.
"Comparamos,
dice ahora, aplicando esta técnica, el efecto de esta
sustancia placentaria con otros medicamentos conocidos utilizados
para el tratamiento de la psoriasis, como son los corticoides,
brea y ácido retinoico y su efecto fue similar.
Sometió
después la sustancia descubierta a ensayos toxicológicos,
"los que pasó satisfactoriamente", y en unión
del doctor Táboas inició los ensayos clínicos
del producto.
La efectividad del nuevo producto antipsoriático —eliminación
de los síntomas y signos de la enfermedad— fue de un
78 por ciento de los pacientes tratados, sin que se produjeran
reacciones secundarias locales ni sistémicas.
El
medicamento, que se presenta en forma de gel hidrosoluble para
su aplicación tópica sobre las lesiones psoriáticas,
tiene el nombre comercial de Coriodermina (del griego Corion,
que significa placenta y Dermina, relativo a la piel). El producto
debe conservarse en refrigeración.
La
psoriasis, que aparece regularmente entre los 20 y los 40 años
de edad, consiste básicamente en un trastorno de la proliferación
celular epidérmica, caracterizada clínicamente
por una excesiva descamación cutánea y la presencia
de lesiones hiperqueratósicas (hipertrofia de la capa
córnea de la piel) y pruriginosas (sensación particular
que incita a rascarse), localizadas en el tronco, las articulaciones
y el cuero cabelludo. Las lesiones son de color rojizo, simétricas,
circunscritas, de bordes bien delimitados, recubiertas de escamas
blancas nacaradas, imbricadas, abundantes y fácilmente
desprendibles.
La
piel en las regiones donde aparece la enfermedad se encuentra
notablemente engrosada debido a un crecimiento anormal de la
capa epidérmica, lo cual produce pérdida de la
elasticidad en las zonas afectadas, favoreciendo que se fisure
y sangre con facilidad al menor movimiento o contacto con la
ropa.
Una
vez que comienza, evoluciona a la cronicidad, y pueden desaparecer
sus manifestaciones clínicas durante períodos
de tiempo más o menos largos.
La
enfermedad evoluciona por crisis, con períodos de mayor
o menor agudización y afecta a un 2 por ciento de la
población mundial, independientemente de su edad, sexo
o raza, "aunque en cuanto a las etnias la raza blanca parece
ser más susceptible y ser más frecuente en los
países de clima frío y seco", dice el especialista.
La
severidad o no en la presentación de la psoriasis es
variable, ya que puede encontrarse localizada en una o varias
regiones del cuerpo (cuero cabelludo, rodillas, codos, axilas,
región inguinal, palma de las manos, planta de los pies),
o afectar todo el cuerpo como en los casos de la variedad denominada
eritrodérmica.
De
acuerdo con la experiencia del profesor Miyares Cao esta enfermedad
se halla con mayor frecuencia en el cuero cabelludo, codos,
rodillas, axilas, región inguinal, palma de las manos
y planta de los pies, región abdominal, alrededor del
ombligo y región glútea. De aparecer estas lesiones
en el cuero cabelludo, generalmente no se produce caída
del cabello, pero la irritación que se origina en el
cuero cabelludo resulta muy molesta para el paciente y con el
rascado puede provocar el desprendimiento del cabello.
La
psoriasis toma su nombre de la palabra griega psoriases que
significa picazón, sarna, pues psen es rascar.
Es
probable, comenta el doctor Miyares, que el aspecto inflamado
e irritado de la piel de los pacientes, pudiera ser parecido
al que presenta la piel afectada por la sarna, a pesar de que
esta afección es producida por un ectoparásito
Sarcoptes scabiei y no tienen ninguna relación etiológica
estas enfermedades.
Ciertamente uno de los síntomas más molestos de
la enfermedad es el prurito o picazón intensa que sienten
los pacientes en las zonas de la piel afectadas, que los hace
rascarse desesperadamente de día y de noche, inclusive
durante el sueño, provocándose lesiones con las
uñas que pueden infectarse secundariamente y agravar
así el cuadro clínico de la enfermedad con abscesos,
supuraciones, linfangitis y fiebre.
¿Deja
cicatrices en el cuerpo? No. La enfermedad produce una inflamación
localizada de la piel en las regiones afectadas la cual, cuando
remite espontáneamente o por el tratamiento impuesto,
va cambiando de coloración hasta tornarse de color blanco
cuando la lesión desaparece, pero finalmente se recobra
en breve tiempo la coloración normal de la piel en esas
zonas, sin dejar huellas.
Las
causas de la psoriasis permanecen aún en discusión.
Se plantea por diversos investigadores que en su aparición
participan factores neurogénicos, endocrinos, inmunológicos,
metabólicos y genéticos.
Por
las investigaciones realizadas en el Clínica especializada
en la cura de la Psoriasis de Ciudad de La Habana, que dirige
el doctor Miyares Cao, se ha podido demostrar que la psoriasis
tiene un origen psicosomático, "por lo que consideramos
fundamental la participación del sistema nervioso en
su desarrollo".
Según
las estadísticas que atesoran, el 70 por ciento de los
pacientes cubanos y extranjeros que son atendidos en el Servicio
Clínico de Ciudad de La Habana, refieren el antecedentes
de haber sufrido un estrés, conflicto o choque emocional
antes de iniciarse los síntomas de la psoriasis.
Por
otra parte, es ciencia constituida que las crisis de estos enfermos
se presentan con mayor frecuencia cuando atraviesan situaciones
de tensión nerviosa.
Investigaciones
realizadas en nuestros laboratorios, dice Miyares, evidencian
la presencia de una sustancia estimulante de la reproducción
celular en el suero sanguíneo de los pacientes psoriáticos,
y reportes recientes de otros autores plantean un incremento
en el nivel sanguíneo de una sustancia denominada Beta
endorfina producida por el sistema nervioso central en estos
pacientes durante las crisis de la enfermedad, todo lo cual
contribuye a confirmar el papel preponderante que desempeña
el sistema nervioso en el origen de la afección.
En
cuanto a su carácter hereditario o no, se reporta que
un 30 por ciento de los pacientes psoriáticos tienen
familiares que también están afectados por esta
enfermedad. Las estadísticas del Servicio Clínico
Nacional e Internacional de la Clínica especializada
en la cura de la Psorasis confirman este reporte.
Sin
embargo, precisa el profesor Miyares, cuando nos es posible
intercambiar con el paciente psoriático y los familiares
que también han presentado la enfermedad, puede comprobarse
que todos refieren el antecedente de haber sufrido un estrés
de diversa índole, lo que hace suponer que quizás
en algunas familias o grupos de individuos puede existir cierta
susceptibilidad a desencadenar este tipo de afección
cutánea cuando han sido sometidos a un estado de tensión
emocional intenso, pero no que la psoriasis se trasmita genéticamente.
Cuando
se ha estudiado a esas familias donde es frecuente la aparición
de la psoriasis, agrega, "no hemos podido determinar tampoco
un patrón típico de trasmisión hereditaria,
sino que a veces son familiares muy cercanos y en otros familiares
muy lejanos".
La
psoriasis, de origen psicosomático como se ha podido
demostrar, no es trasmisible de persona a persona, pues no es
causada por ningún microorganismo o parásito y
tampoco tiene relación ninguna con la alimentación.
Es decir, precisa el doctor Miyares: no es por déficit
de una vitamina o un mineral en el paciente, ni por ningún
alimento o nutriente que haya ingerido y lo intoxicó.
No
obstante, se ha reportado que las dietas ricas en proteínas
incrementan las crisis psoriáticas y algunos regímenes
de tratamiento médico le prohíben al paciente
la ingestión de carne de cerdo o de bovino, prefiriéndose
la de pavo, aunque en nuestra experiencia personal los pacientes
sometidos a tratamiento, evolucionan satisfactoriamente hacia
la curación y no se les priva de ningún tipo de
alimento o bebida.
El
medicamento cubano, la Coriodermina, puede ser aplicado de forma
tópica a todos los pacientes afectados por psoriasis
en mayor o menor grado, de cualquier edad, sexo o raza, inclusive
mujeres gestantes, niños lactantes y ancianos, pues el
producto no presenta efectos secundarios, como se ha demostrado
en los ensayos preclínicos y clínicos a los que
fue sometido durante su desarrollo como fármaco y, posteriormente,
con su uso clínico intensivo en Cuba en diferentes centros
hospitalarios del país.
La
Coriodermina se aplica con los dedos sobre las lesiones psoriáticas
(placas), extendiéndose suavemente, sin frotar, tres
veces al día con intervalos de 8 horas (mañana-tarde
y noche).
Después
de cada aplicación las lesiones deben permanecer de 30
a 40 minutos al descubierto, para facilitar una adecuada penetración
dérmica de la Coriodermina.
En
una de las aplicaciones diarias, el paciente debe exponer las
áreas tratadas a la luz de una lámpara infrarroja
de 150-250 watts de intensidad, situada a una distancia de 40
centímetros durante 30 minutos.
Las
aplicaciones se realizarán hasta que desaparezcan todas
las lesiones psoriáticas. Una vez que esto ocurra, el
paciente suspende el tratamiento hasta que se presente una nueva
crisis, cuando debe reiniciarlo con idéntica disciplina.
Habitualmente
—afirma el doctor Miyares— en un tiempo promedio de dos años
la enfermedad desaparece paulatinamente sin recidivar.
Una
vez que el paciente comience el tratamiento, los brotes de lesiones
van disminuyendo gradualmente en intensidad y frecuencia, y
el paciente permanece cada vez más tiempo con la piel
de aspecto normal.
Durante este tratamiento el paciente únicamente se debe
abstener de administrarse medicamentos derivados de la cortisona
u otros fármacos utilizados en el tratamiento de la psoriasis,
como la brea, el ácido retinoico y el calcipotriol, que
interfieren con su actividad.
La
Coriodermina sólo se distribuye en los servicio de Dermatología
a los pacientes psoriáticos que reciben atención,
y el fármaco se envía exclusivamente a los pacientes
psoriáticos extranjeros que hayan sido consultados en
el Servicio Clínico Internacional del Centro de Histoterapia
Placentaria de Ciudad de La Habana, previo una estancia en Cuba
de 15 a 20 días.
En
ese lapso el paciente es sometido a tratamiento para evaluar
la efectividad del fármaco placentario y conocer la cantidad
exacta del medicamento que requerirá posteriormente el
paciente en un período de dos años para lograr
su curación.