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Sancti
Spíritus
La Villa del Espíritu Santo se precia
de ser cuna de trovadores y una de las urbes
cubanas donde más puede disfrutarse
de la naturaleza, pues a pesar de estar
ubicada en el centro de la isla, cuenta
con la cercanía del lago Zaza, de
importantes zonas tabacaleras y de regiones
montañosas.
Su
símbolo es el puente del Yayabo,
que se alza sobre el río del mismo
nombre, a cuyos alrededores está
diseminada la vieja ciudad y pueden disfrutarse
de bellas mansiones coloniales, entre ellas
la apacible Quinta de Santa Elena. Orgullo
de sus pobladores es también la Iglesia
Parroquial Mayor, que testimonia la antigüedad
de la villa, la cual recibió por
Real Orden el título de ciudad en
1867. De paso por sus calles, el visitante
sentirá un aire de placidez, que
se respira también en museos y plazas.
Cuna
de trovadores Las tonadas espirituanas hablan
del espíritu musical tradicional,
que se puede apreciar en la Casa de la Música
y la Casa de la Trova.
Lago
Zaza. Este embalse artificial es el más
grande del país, con mil 20 millones
de metros cúbicos de capacidad. En
sus aguas puede practicarse la pesca deportiva.
Cercano al lago radica el Hotel Zaza.
Zonas
tabacaleras. En las fértiles tierras
de la provincia se cultiva un tabaco de
buen aroma y reconocida calidad, localizado
sobre todo en las vegas de Cabaiguán
-el más grande asentamiento de naturales
de Islas Canarias en Cuba-, Taguasco y Fomento.
Puente
Yayabo. Es el único de arcos de piedra
que se conserva en Cuba. Se inauguró
en 1825 y atraviesa, con su aspecto medieval,
el río del mismo nombre. Sirve de
vía de enlace con la ciudad de Trinidad.
Para su construcción se empleó
leche, que sirvió para mezclar la
cal y arena, lo cual, según la tradición
popular, le confirió fuerte consistencia.
Quinta
de Santa Elena. Mansión de estilo
neoclásico, inspirada en las villas
romanas, construida por un acaudalado andaluz
y destinada al descanso, donde hoy funciona
un restaurante de comida criolla.
Iglesia
Parroquial Mayor. De estilo romano y barroco,
la parroquia constituye uno de los edificios
más sobresalientes del centro histórico
de la ciudad y es la segunda más
antigua que se conserva en la Isla. Su construcción
se terminó en 1680 y demoró
60 años. Antes, en ese mismo sitio,
se alzaba la iglesia primitiva de madera.
Calles.
La antigua calle Llano, hoy Antonio Rodríguez,
totalmente de piedra, es quizá la
que presenta mayores rasgos típicos
del período colonial, por lo cual
permanece cerrada al tránsito de
vehículos para su conservación.
Museos.
Existe uno polivalente ubicado en un inmueble
que data de 1740. Refleja el devenir histórico
y cultural de la provincia, y atesora colecciones
de piezas de la cultura aborigen, la colonización
española y la esclavitud africana.
Además, posee fondos de artes decorativas,
sobre las guerras de independencia, la República,
la Revolución y de numismática.
Por
su parte, el Museo de Arte Colonial es representativo
de los mayores destellos del período
de dominación española, ofrece
una suntuosa mirada a la decoración
y el mobiliario de una gran mansión
de 1750 con un centenar de puertas, donde
residió la opulenta familia Iznaga.
Contiene colecciones de porcelanas francesas,
inglesas, alemanas y españolas, de
óleos y abanicos y en la sala de
música, se halla uno de los pianos
más antiguos de Cuba.
Plazas.
Entre las más notables están
la que rememora al héroe independentista
Serafín Sánchez (antiguamente
de San Francisco), en el centro principal
de la ciudad, rodeada de edificaciones de
varios siglos. La Plaza de la Caridad se
encuentra contigua a la Iglesia de Nuestra
Señora de la Caridad, erigida en
1717 y que se convirtió en foco del
desarrollo de la ciudad hacia el norte.
En su antiquísima pila bautismal
recibió el agua bendita Serafín
Sánchez.
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