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Guardalavaca
(Holguín)
La provincia de Holguín posee una
extensión territorial de 9 300.46
km² y está poblada por más
de un millón de habitantes, de los
cuales más del 50% se asienta en
zonas urbanas. Su capital, llamada también
la Ciudad de los Parques, fue fundada en
1720 y tiene una fuerte influencia hispánica.
El recto trazado de sus calles resultó
un elemento novedoso para su época
y permitió enlazar - mediante sus
dos arterias principales, las calles Maceo
y Libertad - un notable número de
parques y plazas que aún hoy conservan
su prestancia de antaño. Es una ciudad
de intenso quehacer cultural y recordada
por dos singulares personajes populares:
El Guayabero y el Burro de Mayabe.
A
lo largo de más de 40 km de costas
con excepcionales características,
el litoral norte de Holguín reserva
al visitante 41 playas, entre las cuales
Guardalavaca y Playa Esmeralda han ganado
un merecido espacio en la preferencia de
los visitantes foráneos.
Playa
Pesquero es pródiga en zonas de paisaje
submarino y tiene lugares privilegiados
para observar interesantes elementos naturales;
Don Lino integra en perfecta armonía
los espacios libres, la arquitectura y el
entorno, mientras Playa Blanca se encuentra
muy cerca de Cayo Bariay, el sitio donde
pisó tierra cubana el almirante Cristóbal
Colón en su primer viaje al Nuevo
Mundo.
Al
noreste de Holguín se ubica Cayo
Saetía, un auténtico monumento
natural dotado con 12 playas totalmente
vírgenes; mientras, al suroeste de
la ciudad, el Parque Nacional La Mensura,
en Pinares de Mayarí, muestra un
impresionante contraste entre la vegetación
de montaña tropical y densos bosques
de pinos.
La
capital arqueológica de Cuba, Banes;
la llamada Villa Blanca de Jibara y la propia
ciudad capital, Holguín, son emplazamientos
que realzan los valores turísticos
de una región que preserva los encantos
que tanto asombro y admiración causaron
hace más de medio milenio al Gran
Almirante de la Mar Océana.
Influencia
hispánica: clara expresión
de la fuerte influencia hispánica
existente en el territorio holguinero lo
constituye uno de sus más arraigados
festejos: las Romerías de Mayo, que
tienen lugar anualmente entre los días
3 y 4 de mayo y consisten en una peregrinación
hasta la Loma de la Cruz, que finaliza con
un animado festejo popular y el izaje de
una bandera con el símbolo de la
ciudad: el Hacha de Holguín.
Loma
de la Cruz: simbólico accidente geográfico
que marca el norte geográfico de
la ciudad, comenzó a llamársele
Loma de la Cruz desde 1790. Su ascenso puede
realizarse (desde finales de la década
de 1930) subiendo una larga escalinata de
458 Escalónes para, una vez en su cima,
disfrutar de una abarcadora y privilegiada
vista de la urbe. Afirman los historiadores
que precisamente desde lo alto de la Loma
de la Cruz se realizó, en 1752, el
trazado urbano de la villa, notorio por
la rectitud de sus arterias viales y en
el cual sobresalen dos edificaciones: la
Catedral de San Isidoro y la iglesia de
San José.
Cuenta
la historia que el 3 de mayo de 1790 fue
enclavada en lo más alto de esta
elevación una enorme cruz de madera
para rememorar el día en que fueron
encontrados los maderos del calvario. A
partir de entonces comenzó a llamársele
popularmente la Loma de la Cruz, un nombre
y un sitio devenidos símbolos de
la ciudad.
Catedral
de San Isidoro: hermosa construcción
de estilo neoclásico, fue el sitio
donde se ofició la misa de fundación
de la ciudad en 1720. Fue consagrada como
Catedral en 1979 y en su interior realzan
los hermosos techos de estilo morisco.
Iglesia
de San José: comenzó a construirse
en la segunda década del siglo XIX
y conserva rasgos del estilo mudéjar,
pese a haber sido sometida a una reedificación.
Está enclavada en una de las plazas
mejor conservadas del centro histórico
de la ciudad, la de San José, y se
distingue por su llamativo campanario.
Intenso
quehacer cultural: particularmente notable
resulta el quehacer cultural holguinero.
Manifestaciones artísticas como el
teatro lírico, la plástica
y la danza moderna han encontrado tierra
fértil para su desarrollo en este
territorio, sede habitual en el mes de octubre
de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana,
que cada año rinde tributo a una
región de España y un país
de Latinoamérica y el Caribe.
El
Guayabero: célebre por sus composiciones
musicales impregnadas de fino sentido del
humor y en las que recrea pasajes de la
vida cotidiana valiéndose de un lenguaje
popular y picaresco, el octogenario compositor
Faustino Oramas - para cualquier cubano
simplemente El Guayabero - constituye uno
de los personajes que identifican y distinguen
la provincia de Holguín.
Burro
de Mayabe: a sólo 8 km del centro
de la ciudad, en el Mirador de Mayabe, vive
Pancho, un burro que por más de cuatro
generaciones - y siempre bautizado con el
mismo nombre - hace las delicias de los
visitantes llegando a consumir de un tirón
hasta una caja de cerveza Mayabe, de fabricación
local. El Burro de Mayabe, como suelen llamarle
los holguineros, es otra de las raras atracciones
de esta ciudad.
Guardalavaca:
la singular topografía ondulada que
realza su valor paisajístico distingue
a Guardalavaca, una playa de 700 m de largo
en forma de herradura protegida por una
barrera coralina de 900 metros de longitud
y de aguas de tonalidades verdeazules. La
abundante vegetación costera es otra
de las características de este balneario,
muy cerca del cual existen otros atractivos
de carácter arqueológico e
histórico-natural, entre los cuales
sobresale el Chorro de Maíta.
Chorro
de Maíta: sitio arqueológico
de primera magnitud en el cual funciona
desde 1990 un museo único en su género
en la región de las Antillas. Exhibe
los restos de 108 personas, tal y como fueron
encontrados en excavaciones realizadas entre
los años 1986-88 en un área
de más de 2 000 m². Muy cerca
de allí, en las estribaciones del
Cerro de Yaguajay, se construyó una
réplica de una aldea taína.
Aldea
taína: la réplica de la aldea
taína reproduce el modo de vida y
el ambiente existente en esta porción
del oriente de Cuba en la primera mitad
del siglo XVI. La forman tres caneyes (viviendas
rústicas aborígenes de techo
cónico) en torno a los cuales un
grupo de esculturas humanas al tamaño
natural representan diferentes momentos
del quehacer y la vida de los primeros pobladores
de la Isla, entre los que no faltan los
juegos, ritos y divertimentos.
Playa
Esmeralda: comercializada como Playa Esmeralda,
la franja costera de Estero Ciego Caleticas
posee dos playas de magnífica calidad
y 900 m de longitud total. Sus aguas cálidas,
límpidas y transparentes son de un
intenso color verde. Está protegida
por barreras coralinas y escoltada por escarpes,
acantilados y abundante vegetación
de sombra. En sus inmediaciones se localiza
el parque natural Bahía de Naranjo.
Bahía
de Naranjo: abrigada y serena bahía
de bolsa que sirve de asiento al parque
natural Bahía de Naranjo. Está
rodeada de elevaciones y en su interior,
sobre un pequeño cayo, funcionan
un acuario, que tiene entre sus principales
atracciones los baños con delfines;
un restaurante especializado en pescados
y mariscos y el Birancito, una réplica
de la casa natal del presidente cubano,
Fidel Castro. Con sólo cruzar un
puente de 30 m de longitud se accede a Cayo
Jutía, un lugar ideal para la práctica
del senderismo. También es posible
viajar desde el acuario hasta el Conuco
de Mongo Viña.
Conuco
de Mongo Viña: típico ranchón
campesino al cual puede accederse por mar
desde el parque natural Bahía de
Naranjo, o por carretera desde Playa Esmeralda.
Ofrece comida criolla preparada del modo
más tradicional y auténtico
de la campiña cubana.
Playa
Pesquero: extensa playa de 1 470 m de longitud,
en forma de concha, y localizada entre las
bahías de Naranjo y Vita. Posee un
estero que se comunica directamente con
el mar y entre sus atractivos tiene extensas
zonas de paisajes submarinos y áreas
que favorecen la práctica de la pesca
deportiva. La abundante vegetación
que la rodea conforma, además, paisajes
muy singulares. Desde Pesquero pueden observarse
dos elementos naturales de gran belleza
y valor histórico cultural: la Silla
de Jibara y la Mezquita de Colón.
La
Silla de Jibara y la Mezquita de Colón:
Sui-géneris por su forma y por el
origen de sus nombres resultan estas dos
elevaciones. La Silla fue nombrada así
por el Gran Almirante de la Mar Océana
dada la similitud de este accidente con
una silla de montar, mientras a la Mezquita
la bautizó como tal al compararla
con la Peña de los Enamorados de
Andalucía.
Don
Lino: dos conchas acantiladas de unos 150
metros de longitud conforman la playa de
Don Lino, un lugar donde se integran armónicamente
los elementos naturales, la arquitectura
y los amplios espacios libres, conformando
un singular paisaje costero.
Cayo
Bariay: este punto de la geografía
cubana tiene el exclusivo atractivo de constituir
el lugar donde hace más de cinco
siglos se produjo el encuentro de las culturas
aborigen e hispana, cuando el almirante
genovés Cristóbal Colón
tocó por primera vez tierra cubana
el 28 de octubre de 1492. Actualmente existe
allí un Parque Monumento Nacional
de más de 15 ha. de extensión
desde donde es posible, además, acceder
a los encantos de Playa Blanca.
Parque
Monumento Nacional: el Parque Monumento
Nacional Bariay regala al visitante un pedazo
de la historia de Cuba. Un conjunto monumental,
obra de la escultora holguinera Caridad
Ramos, rememora la llegada a Bariay de Cristóbal
Colón integrando enormes columnas
de la cultura grecolatina al bien preservado
entorno natural. Existen además una
réplica de un fortín español
que existiera allí, una caballeriza
y un restaurante histórico llamado
de la transculturación.
Playa
Blanca: con apenas 240 metros de longitud,
Playa Blanca se encuentra a la entrada de
la Bahía de Bariay. Su franja de
blanquísima arena tiene un ancho
promedio de 15 metros, lo cual realza sus
valores como recurso turístico.
Cayo
Saetía: pequeño islote de
42 km² de extensión localizado
a la entrada de la Bahía de Nipe,
la mayor del país. Posee 12 pequeñas
playas vírgenes, entre las cuales
resultan particularmente atractivas las
llamadas El Peñón, Almendra
y Gaviota. En Cayo Saetía se ha aclimatado
y vive en absoluta libertad una inofensiva
fauna de sabana africana, fácil de
observar si se recorre el territorio a caballo
o como parte de un jeep-safari. La fotocaza
y el buceo tienen aquí amplias posibilidades
de desarrollo.
Parque
Nacional La Mensura: el Parque Nacional
La Mensura forma parte del sistema montañoso
Nipe-Cristal. Se ubica a 600 metros sobre
el nivel del mar, lo que posibilita la existencia
allí de un agradable microclima con
temperaturas promedio de 23 grados Celsius,
aún en épocas de verano. Entre
sus principales atractivos destacan la diversidad
de su vegetación y las enormes posibilidades
que brinda para la práctica del senderismo
y el turismo de aventuras. Según
reportes de la estación ecológica
Parque Natural Jardines del Pinar, en el
Parque Nacional La Mensura se ha reportado
la existencia de unas 290 especies de la
flora endémica cubana, de los cuales
67 especies son exclusivas de los Pinares
de Mayarí.
Senderismo
y el turismo de aventuras: en el Parque
Nacional La Mensura pueden recorrerse los
senderos Secretos del Pinar, que permiten
conocer las más importantes características
del Pino Cubensis, y Sendero de aventuras,
que conduce hasta la cima de una elevación
llamada La Mensurita. Puede también
escalarse - a caballo o a pie - la loma
de La Mensura (995 metros sobre el nivel
del mar), visitar la Posa de Rafael, un
pequeño lago natural de aguas muy
cristalinas, o llegar hasta el Gran Salto
del Guayabo, una cascada de 82 pies de altura.
Banes:
esta pequeña ciudad es considerada
la capital arqueológica de Cuba.
El Museo Indo cubano Baní conserva
la más rica y completa colección
de objetos de las culturas aborígenes
de todo el Caribe insular. Trabajos de cerámica,
objetos ornamentales y de trabajo forman
parte de la colección museable, cuya
pieza de mayor valor es el ídolo
de Banes, una figura de cuatro centímetros
de altura confeccionada en oro puro en el
siglo XVIII.
Jibara:
conocida también como la Villa Blanca,
la plácida ciudad marinera de Jibara
atesora el más importante conjunto
arquitectónico colonial de la provincia
de Holguín y un interesante Museo
de Arte Colonial. Fue la segunda villa amurallada
de la Isla y todavía hoy conserva
ruinas de gran valor patrimonial como la
de El Cuartelón y la Batería
de Fernando VII. Fue a partir del siglo
XVIII uno de los puertos más importantes
del oriente cubano.
Museo
de Arte Colonial: ubicado en una majestuosa
mansión, el Museo de Arte Colonial
de Jibara posee uno de los mayores arcos
de medio punto originales existentes en
la porción oriental de la Isla, así
como una impresionante muestra de vitrales.
Además, cuenta con una valiosa colección
de artes decorativas.
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