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Ciego
de Ávila
La provincia Ciego de Ávila ocupa
una superficie de 6 910 km² y es la
menos poblada del país, pues apenas
alcanza los 500 mil habitantes. El 72% de
sus suelos son de alta calidad y el 82%
del territorio está formado por una
llanura suavemente ondulada. Amplios portales,
arcadas, columnas y techos de tejas son
elementos predominantes en la capital avileña,
cuya arteria fundamental es la avenida Independencia,
a ambos lados de la cual se asientan el
Teatro Principal, la galería de arte
Raúl Martínez, el parque José
Martí, la iglesia catedral de San
Eugenio de la Palma, patrón de la
ciudad, y una amplia red comercial y de
establecimientos gastronómicos. Particular
interés suelen despertar en el visitante
las tradicionales ferias de artesanía
y arte popular.
Posee
grandes reservas de agua subterránea
y numerosos espejos de agua, entre los que
sobresalen la Laguna de la Leche y el lago
La Redonda. Las dos ciudades más
importantes son Ciego de Ávila, capital
provincial, y Morón, donde gozan
de fuerte arraigo las tradiciones campesinas.
La
reina de las frutas, la piña, es
el símbolo que distingue a esta región.
Laguna
de la Leche: con casi 100 millones de metros
cúbicos contenidos en sus más
de 66 km² de superficie, clasifica
como el mayor embalse natural de agua dulce
de la isla.
El
alto contenido de yeso y roca caliza de
su fondo hacen que sus aguas reflejen el
color que da lugar a su nombre. La laguna
se encuentra próxima a Morón
y constituye, además, una gran reserva
piscícola.
La
Redonda: a menos de 20 km de la ciudad de
Morón se encuentra el centro internacional
de pesca de la trucha (black bass) La Redonda,
un lago navegable en sus 4 km² de extensión
a través de canales de tupida vegetación
y donde se asegura existe la mayor concentración
de esta especie de peces en todo el archipiélago
cubano. Tradicionalmente sirve de escenario
a competencias de pesca regidas por el sistema
de "tag and release".
Teatro
Principal: construido a mediados de la década
de 1920, resalta por la fusión de
estilos (imperial, barroco, renacentista)
impuesta en su diseño por el arquitecto
Rodríguez Ubal. Sobresalen, además,
los enchapes en mármol y los altosrelieves
realizados por los italianos Giovanni de
Marco y su hijo Marcos, especialmente contratados
para acometer esta obra. Especialistas lo
consideran uno de los teatros con mejor
acústica del país.
Morón:
es llamada también popularmente la
Ciudad del Gallo, por la monumental escultura
de este animal levantada a la entrada del
pueblo. El nombre de la villa, fundada en
1543, responde al hecho de haber sido construida
sobre una pequeña elevación,
pues la palabra morón significa pequeño
montículo de tierra situado a la
orilla de un bosque. Usualmente, los turistas
recorren el pintoresco poblado en coches
tirados por caballos. Morón dispone
de un Centro Internacional de Caza deportiva.
Centro
Internacional de Caza: es operado por la
cadena Horizontes Hoteles. Se asienta en
una antigua mansión y cuenta con
siete habitaciones dobles. Ofrece servicios
de transportación y guías
especializados para la caza en los cotos
de Aguachales de Falla, la loma de Cunagua
y la isla de Turiguanó.
Turiguanó:
la que antes fuera la pequeña isla
de Turiguanó quedó enlazada
a tierra firme desde comienzos de la década
de 1960, cuando comenzó a construirse
allí una comunidad ganadera. Entonces
se levantó sobre las laderas de la
Loma del Pavo un pequeño y llamativo
poblado (sólo 59 viviendas, todas
de techos rojos a dos aguas) de estilo holandés,
que aún hoy concita la atención
y el interés del visitante.
Tradiciones
campesinas: las fiestas de origen hispano
(en su mayoría con raíces
hundidas en las Islas Canarias), estrechamente
ligadas a las costumbres y tradiciones campesinas,
gozan de fuerte arraigo en la cultura popular
avileña. Los festejos aquí
alcanzan un especial colorido y ponen a
prueba las facultades para la improvisación,
el baile, el canto y hasta para los juegos
acrobáticos de sus participantes.
En Ciego de Ávila, además,
existe una perceptible influencia de los
inmigrantes caribeños (haitianos
y jamaicanos).
Cinco
siglos: los Jardines del Rey no son ajenos
a las leyendas. Así, de generación
en generación, los más de
cinco siglos de historia de estos islotes
han ido enriqueciéndose con narraciones
de piratas y corsarios (se dice que dos
de los más connotados filibusteros
del siglo XVI, Jacques de Sores y Henry
Morgan, recalaron más de una vez
en sus ensenadas), de damas abandonadas
y contrabandos esclavistas, de agricultores
y ganaderos frustrados y hasta de submarinos
nazis tenazmente perseguidos por el célebre
escritor norteamericano Ernest Hemingway.
Cayo
Coco: sus 370 km² de extensión
territorial lo clasifican como una verdadera
isla. Posee 22 km de playas, abundan las
lagunas interiores y tiene el 90% de su
extenso territorio cubierto de vegetación,
la que sirve de refugio a numerosas especies
de la fauna (ninguna dañina al hombre),
entre las que se destaca una nutrida colonia
de flamencos rosados. El sitio La Güira
y la Cueva del Jabalí son dos lugares
que todo turista debe conocer dentro del
cayo, al igual que Florencia es una opción
cuyo disfrute resulta inexcusable.
Veintidós
kilómetros de playas: las playas
de Cayo Coco se distinguen por las tonalidades
verdeazules de sus cristalinas aguas y su
fina arena de color claro. Están
protegidas por una barrera coralina que
constituye un valioso potencial para la
práctica del buceo y la pesca deportiva.
Las Coloradas, La Jaula, Los Flamencos y
Playa Larga figuran entre las preferidas
por los bañistas y los amantes de
los deportes náuticos.
La
Güira: este sitio recrea un asentamiento
de carboneros de los muchos que - se asegura
- existieron en Cayo Coco a comienzos del
siglo XX. El visitante puede encontrar allí
una carbonera, una "vara en tierra"
(vivienda temporal y rudimentaria construida
por los fabricantes de carbón) y
el bohío donde reside el Tío,
un lugareño que funge como guía
del establecimiento y es capaz de explicar
con lujo de detalles las más insospechadas
historias del cayo. En el sitio se ofrecen
guateques campesinos y la más auténtica
cocina tradicional cubana.
Cueva
del Jabalí: centro de recreación
diurna y nocturna operada por RUMBOS y que
toma su nombre del hecho de haber servido
de refugio durante años a los jabalíes,
una especie animal muy común en el
cayo. Se localiza en una zona de altos valores
naturales y ofrece espectáculos de
música cubana, de baile y atractivos
juegos de animación.
Florencia:
desde lo alto de las lomas de Florencia
(distante a unos 100 km de Cayo Coco) puede
admirarse un paisaje memorable. El ascenso
se hace a caballo en un recorrido que concluye
en Boquerón, a orillas del río
Jatibonico del Norte, con un típico
almuerzo campestre. En épocas de
cosecha del tabaco, los participantes en
la excursión visitan una casa de
escogida (de las hojas) y luego disfrutan
de un espectáculo de rodeo en el
propio poblado de Florencia.
Flamencos
rosados: fue la notoria existencia de los
flamencos rosados uno de los elementos que
más llamó la atención
del célebre escritor norteamericano
Ernest Hemingway en sus travesías
por los Jardines del Rey. Aún hoy,
hacia la parte sur de Cayo Coco, se conserva
una nutrida colonia de estos vistosos pájaros
(alrededor de 12 mil parejas, según
estimados de especialistas) perfectamente
visibles desde el pedraplén y en
particular desde el mirador La Silla.
Cayo
Guillermo: apenas ocupa 13.2 km² de
superficie y posee tres playas de aguas
tranquilas con una longitud total de 4 km,
entre las que llama particularmente la atención
Playa Pilar por su alto valor escénico.
En el íntimo y acogedor Cayo Guillermo
se destacan las dunas más altas del
Caribe insular (llegan a alcanzar hasta
15 metros de altura) y la existencia de
una interesante y variada avifauna. Está
enlazado a Cayo Coco por un pedraplén.
Cayo
Paredón Grande: situado hacia el
este de Cayo Coco, este pequeño islote
de apenas seis kilómetros cuadrados
de extensión será desarrollado
de conjunto por empresas cubanas y canadienses.
Playas de reconocida belleza y calidad,
los altos valores escénicos de sus
fondos marinos y un medio natural prácticamente
virgen constituyen los principales atractivos
de este sitio, donde se erige el faro Diego
Velázquez. Está enlazado a
tierra firme a través de un pedraplén
que pasa por los cayos Coco y Romano.
Faro
Diego Velázquez: fue construido por
culíes chinos en 1859 y se levanta
sobre un promontorio rocoso. Posee un alto
valor histórico y arquitectónico
y todavía presta servicios a la navegación.
Está situado muy cerca del Canal
Viejo de Bahamas.
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